Txai Surui, el nuevo rostro de la defensa del Amazonas

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Nacida en el corazón de la selva amazónica, la joven activista medioambiental Txai Surui, de 24 años, salió de su pequeña aldea en el estado de Rondonia (Brasil) para defender la causa de los indígenas en Glasgow y advertir de la deforestación que tiene lugar en su país. Retrato de un nuevo rostro de la lucha climática.

La sucesión del famoso líder indígena Raoni parece estar en muy buenas manos. La nueva cara de la defensa de las tierras amazónicas se llama Txai Surui, solo tiene 24 años, pero sus palabras suenan tan fuerte como las del gran jefe del pueblo kayapó en su época de esplendor.

Invitada a pronunciarse en la ceremonia de apertura de la COP26, el 31 de octubre, la joven estudiante de derecho no moderó sus palabras ante los jefes de Estado que tenía enfrente.

"Hoy, el clima se está calentando, los animales están desapareciendo, los ríos se están muriendo y nuestras plantas no florecen como antes". Y continuó afirmando con más ímpetu, todavía en inglés: "La Tierra habla. Nos dice que no tenemos más tiempo. Los pueblos indígenas están en la primera línea de la emergencia climática, y debemos estar en el centro de las decisiones que aquí se tomen (…) ¡No es en 2030 ni en 2050, es ahora!", sentenció, vistiendo un adorno de plumas indígenas, un poncho tradicional y collares de perlas de colores. "Dejemos de emitir promesas falsas e irresponsables; dejemos de contaminar con palabras vacías y luchemos por un presente y un futuro habitables. Que nuestra utopía sea un futuro en la Tierra", concluyó, recordando a Greta Thunberg.

Desde su rotunda declaración sobre la urgencia de la situación en el Amazonas, los medios de comunicación se fijaron en la joven, que no ha cesado de conceder entrevistas. Los ministros de los países ricos solicitaron reunirse con ella; incluso recibió llamadas del Vaticano. Pero en los pasillos de la sede de la COP26, la joven conocida como 'Walela' mantuvo la sencillez. Con una sonrisa en el rostro -que se aprecia cuando se quita la mascarilla para las entrevistas televisivas- y siempre vistiendo el atuendo tradicional de su pueblo, su rostro es sereno. Un rostro que los brasileños conocen bien.

Demanda contra el Estado brasileño

Hay que decir que la joven activista ha pisado fuerte este año. En abril, ella y otros cinco jóvenes interpusieron una demanda contra el Estado brasileño en el tribunal de Sao Paulo por incumplir con sus objetivos climáticos. En concreto, el objetivo es hacer anular una ley que entró en vigor en diciembre y que le permite a Brasil emitir más gases de efecto invernadero de los prometidos para 2030. Txai Surui lidera la iniciativa y cuenta con el apoyo de ocho exministros de Medio Ambiente brasileños.

En su cuenta de Instagram no hay, o hay muy pocas, fotos haciendo muecas, hay más bien selfies tomadas durante manifestaciones ecologistas, fotos de eslóganes ecologistas y de pancartas contra los dirigentes. En Brasil, Txai Surui es una de las fundadoras del movimiento medioambiental Fridays for Future.

Organiza numerosas movilizaciones contra la deforestación y la minería en sus tierras indígenas, o contra la contaminación de los ríos. Su nombre es mencionado regularmente en la prensa.

Txai Surui, cuyo verdadero nombre es Walelasoetxeige Paiter Bandeira Surui, no cayó en el activismo medioambiental por casualidad. Viene de una familia que lucha por los derechos del pueblo Surui en el estado brasileño de Rondonia, en el corazón de la Amazonia brasileña. Su padre, Almir Narayamoga, cacique de la tribu desde los 17 años, le pasó la antorcha. Figura destacada en la lucha contra los madereros ilegales, el cacique tuvo que huir de Rondonia con la madre de Txai tras las insistentes amenazas de muerte.

Una lucha familiar

Y al igual que su padre, la joven está siendo intimidada por aquellos quienes ven amenazados sus intereses. "Estoy recibiendo mensajes racistas y de odio, porque a ellos (las autoridades brasileñas) no les gusta que haya venido a hablar de lo que ocurre en Brasil. No tengo miedo porque la realidad de los pueblos indígenas en Brasil es mucho más peligrosa que los mensajes en Internet”.

El discurso de la activista fue tomado tan en serio que el presidente brasileño Jair Bolsonaro, que había rechazado la invitación a la COP26, se pronunció en contra de su discurso. “Se quejan de que no fui a Glasgow. Llevaron a una mujer indígena para sustituir al jefe Raoni para atacar a Brasil. ¿Alguien ha visto a algún alemán atacando la energía fósil de Alemania? ¿Alguien los ha visto atacar a Francia porque su legislación medioambiental no se parece en nada a la nuestra? Nadie critica a su propio país. ¿Alguien ha visto a un norteamericano criticando los incendios de California?”, dijo el mandatario.

Amenazas y futuro

La joven Walela sabe que cuando regrese a Brasil tendrá que estar protegida, así lo explicó sin dar más detalles. "El estado en el que vivo es uno de los bastiones de Jair Bolsonaro y los defensores de los derechos humanos y del medio ambiente están en peligro allí”.

Durante su discurso inaugural en la COP26, no olvidó mencionar la memoria de un activista recientemente fallecido. "Perdí a un amigo por esta lucha, ya hemos perdido a muchos líderes indígenas por esta lucha", lamentó. Un reciente informe del Consejo Misionero Indigenista estima que 182 indígenas fueron asesinados en 2020, una cifra un 61% superior a la de 2019.

Es en este contexto, lejos de la atención mediática que produjo la COP26, que Txai deberá continuar sus estudios de derecho en la universidad brasileña de Porto Velho, en el estado de Rondonia. Está a punto de graduarse. ¿Qué sigue? La impetuosa activista planea casarse y le gustaría volver a su aldea natal, Lapetanha. Con su título en mano, podrá utilizar la ley como arma para doblegar a los poderosos.

La demanda contra el Estado brasileño es quizá la primera de muchas. En cuanto a volver a las próximas COP, la joven brasileña no desea regresar. Disfrutó de su viaje a Glasgow, pero no espera volver. "Espero no tener que volver. Espero que pronto la gente se reúna aquí (en la COP) para hablar de las cosas bonitas que han logrado, de la Justicia climática", aseguró a la AFP. Precisamente, "hace mucho frío", concluyó la activista.

Este artículo fue adaptado de su original en francés

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