Tras represión a migrantes en la frontera entre Polonia y Belarús, ambos países bajan el tono

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En medio represión por parte del Ejército polaco a migrantes que intentaron cruzar hacia la Unión Europea, ambos países desestimaron la posibilidad de un enfrentamiento armado a raíz de las tensiones por la crisis migratoria. El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, se comunicó con el presidente ruso, Vladimir Putin, y la canciller alemana, Ángela Merkel.

La situación que se provocó a la vera de la frontera de Polonia y Belarús, donde hay cientos de migrantes intentando ingresar a la Unión Europea, estalló en los últimos días.

Sin embargo, en las últimas horas, ambos países han manifestado que no tienen intenciones de un conflicto mayor. "La guerra armada con Belarús no está en el horizonte", afirmó este martes el vicepresidente polaco, Jaroslaw Kaczynski, quien también dijo que Lukashenko "no se atreverá a hacer nada más en este momento".

Por el lado de Belarús, quien tomó la palabra para referirse al delicado contexto fue el propio Lukashenko. Luego de su diálogo con la canciller alemana, subrayó que no están interesados en que se agrave la crisis migratoria. "Por mucho que alguien quisiera llevar la escalada a una confrontación abierta, no podemos permitirlo", sentenció.

Sin embargo, el mandatario bielorruso criticó el despliegue militar desde el lado polaco, destacando que sus vecinos movilizaron 20.000 hombres armados mientras que Belarús no desplegó "ni una sola compañía, ni un solo pelotón de militares". Y aseguró que su país tiene "planes para hacer frente a cualquier agresión".

Desde Varsovia deslizaron que planean imponer nuevas sanciones contra Belarús, a cuyo Gobierno acusan de iniciar y fomentar la actual ola de migración hacia Polonia, Letonia y Lituania para desestabilizar a la Unión Europea y como forma de presión para que Bruselas levante las sanciones impuestas al país.

Decenas de personas oriundas de países asiáticos como Siria e Irak se han trasladado con la intención de ingresar a Europa Occidental, pero Polonia cerró la frontera para que no accedan. Con gélidas temperaturas y precarias situaciones de vivienda y sanidad, cerca de una docena de civiles han fallecido ya.

Lukashenko se comunicó con Merkel y Putin para encontrar una solución

El presidente de Belarús mantuvo una reunión con la canciller alemana para buscar una resolución del conflicto migratorio que tiene lugar en la frontera compartida con Polonia, donde permanecen miles de personas que pretenden entrar en la Unión Europea.

Según informó la agencia oficial bielorrusa, BELTA, Lukashenko le propuso un arreglo de la situación a la mandataria alemana, a lo que Merkel pidió tiempo para conversar con los otros miembros de la UE.

Tras una llamada telefónica de 50 minutos el lunes, el jefe de Estado bielorruso confirmó que está esperando una segunda oportunidad para hablar con Merkel y así avanzar.

El mandatario dijo que el problema más grave del momento es la situación de las 2.100 personas que están en el paso fronterizo con Polonia. "Le dije a Merkel que si no salvamos a esa gente, perderemos: Bielorrusia y, sobre todo, la Unión Europea, no le permitieron la entrada a los refugiados", dijo.

Entretanto, BELTA también informó de diálogos entre Lukashenko y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, una conversación en la que abordaron la situación fronteriza.

"Una serie de representantes de países de la Unión Europea, incluidos Francia y Alemania, se han dirigido al presidente Putin. Nos piden prestar ayuda y nosotros estamos dispuestos a darla", dijo en rueda de prensa Serguei Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores ruso.

Las fuerzas de seguridad polacas reprimieron a los migrantes

Este martes se registraron 224 nuevos intentos de superar la frontera ilegalmente por parte de las personas que están del lado bielorruso. Sin embargo, un fuerte enfrentamiento en el paso Bruzgui-Kuznica tuvo como protagonista al cuerpo de seguridad de Polonia, que utilizó cañones de agua, gas lacrimógeno y granadas aturdidoras para repeler a los migrantes.

Minutos después, la situación se disolvió y los migrantes regresaron al campamento que montaron en suelo bielorruso. Según los cálculos del Gobierno de Polonia, el número de personas en los asentamientos incrementó considerablemente y ahora ronda los 2.000.

El Ministerio de Defensa de Polonia acusó a "los servicios bielorrusos" de facilitarle equipamiento -como granadas de humo- a los migrantes para que estos intenten cruzar la frontera de Kuznica. Mariusz Blaszczak, ministro de Defensa polaco, felicitó al Ejercito de Polonia por su respuesta represiva.

Quien repudió públicamente esta situación fue Serguei Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores ruso. El funcionario pidió que "prime el sentido común del lado polaco de la frontera" y calificó de "violación de todas las normas imaginables del derecho humanitario" la represión a los migrantes.

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, manifestó el lunes que necesitan medidas concretas "y el compromiso de toda la alianza". Deslizó que puede presentar una solicitud a la OTAN para solicitar la asistencia militar en esa zona.

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