Polonia acusa a Belarús de devolver migrantes a la frontera, tras despejar los campamentos

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Las autoridades de Polonia acusaron a Belarús de transportar en camiones a cientos de migrantes de regreso a la frontera, este 19 de noviembre, y presionarlos a cruzar hacia territorio de la Unión Europea. La situación se habría registrado solo horas después de que los dos países confirmaran que Minsk despejó los campamentos en el paso fronterizo que ocupaban miles de extranjeros que piden refugio, principalmente provenientes de África y Medio Oriente.

Las nuevas acusaciones de Polonia sugieren que la crisis con Belarús aún no se ha resuelto, pese al aparente cambio de rumbo por parte de Minsk.

La Guardia de Fronteras polaca informó este 19 de noviembre que alrededor de 500 migrantes intentaron cruzar hacia su frontera desde la región bielorrusa de Grodno, con la ayuda de autoridades del vecino país.

Según Varsovia, se registraron 255 nuevos intentos de cruces irregulares, en los que 45 personas extranjeras resultaron detenidas.

"Dos grandes grupos intentaron cruzar la frontera por la fuerza, uno tenía 500 y el otro 50 extranjeros. La gente fue agresiva", aseguró la institución polaca mediante su cuenta de Twitter.

Esta información representa un retroceso en lo que parecía ser una solución al flujo migratorio que ha detonado un enfrentamiento político entre los dos países.

Poco antes, Varsovia confirmaba que militares y funcionarios bielorrusos habían terminado de despejar los campamentos improvisados de extranjeros a lo largo de su frontera, después de que Minsk informara que los trasladaba de manera temporal a otra zona para resguardarlos de las bajas temperaturas.

También el jueves, salió el primer vuelo de repatriación en meses desde Belarús. Alrededor de 400 personas de Irak, que estuvieron estancados en el límite fronterizo, retornaron a su país de origen.

Pero, solo horas después de despejar los campamentos, asegura Polonia, funcionarios bielorrusos habrían llevado de regreso en camiones a cientos de extranjeros y los presionaron a pasar hacia la ciudad polaca de Kuznica, y por ende a territorio de la Unión Europea (UE).

En los últimos meses, tanto Bruselas como Varsovia han acusado al presidente bielorruso Alexander Lukashenko de generar el caos migratorio. Según las denuncias, Minsk ha atraído hacia su país y con visas de turista a miles de personas vulnerables desde naciones como Iraq y Siria, entre otras, para luego presionarlos a cruzar la frontera con Polonia. El objetivo sería generar un caos ante uno de los asuntos que más ha abrumado a la UE: los masivos flujos migratorios.

La Unión Europea asegura que es una forma de retaliación por las sanciones económicas que el bloque de los 27 países ha impuesto a Lukashenko, tras las controvertidas elecciones de agosto de 2020, en las que resultó reelegido en medio de acusaciones de fraude y la represión que desató desde entonces hacia los opositores y cientos de manifestantes.

Merkel insiste en diálogo con Lukashenko, pese a la reticencia de la UE y la OTAN

La canciller alemana, Angela Merkel, quien ha intervenido esta semana en la crisis, tras varias comunicaciones telefónicas con el mandatario bielorruso, insistió este viernes en Berlín, ante el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en mantener conversaciones con Minsk.

"Siempre hemos defendido que es mejor hablar que no hacerlo", afirmó Merkel.

Stoltenberg, por su parte, denunció lo que llamó actitud "cínica" por parte de Rusia, Gobierno aliado de Lukashenko y con el que el mandatario bielorruso ha abordado la crisis.

Para el secretario general de la OTAN, la situación, que calificó de "grave", es la prueba de "tácticas híbridas" llevadas a cabo por Moscú. Stoltenberg exigió "transparencia" por parte del Kremlin y dijo que garantiza la "plena solidaridad" de la Alianza con todos sus miembros.

Justamente este viernes el mandatario ruso Vladimir Putin y su homólogo bielorruso sostuvieron otra llamada telefónica sobre esta problemática y destacaron la importancia de la cooperación entre Minsk y la Unión Europea.

Tras conversar con Merkel, Lukashenko propuso esta semana que su Gobierno se encargaría de regresar a sus naciones a 5.000 migrantes de los que ocuparon los campamentos, principalmente provenientes de África y Oriente Medio, y que la UE acoja a alrededor de 2.000.

Pero su oferta fue tajantemente rechazada por la Comisión Europea (CE), que asegura que no se someterá a ninguna presión por parte del jefe de Estado Bielorruso.

En cambio, el portavoz de la CE, Eric Mamer, señaló que la comunidad europea trabajará con agencias de la ONU, en particular con ACNUR y la OIM y las contrapartes bielorrusas para facilitar la repatriación de las personas. Entre ellos cientos de mujeres y niños que huyen de la desesperanza en sus países y ruegan por refugio en suelo europeo, pero que han quedado en medio de una crisis sin precedentes entre Polonia, Belarús y la UE.

Con Reuters, AP y EFE

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