Las elecciones regionales venezolanas del domingo en tres preguntas clave

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Este domingo, los venezolanos acudirán a las urnas para elegir a sus gobernadores de estado, alcaldes y concejales municipales. Serán las primeras elecciones a las que participa la oposición desde el 2017. Pero, aunque estos comicios marquen algunos cambios con respecto a los anteriores, es poco probable que supongan una transformación real de la situación del país.

¿En qué se diferencian estas elecciones de las anteriores?

Los comicios del próximo domingo son importantes en varios sentidos.

En primer lugar, son las primeras elecciones que la oposición, aunque no en su totalidad, no llama a boicotear y a las cuales participará.

“Son unas elecciones que son importantes porque un grueso de la oposición romperá el boicot que tenía desde hace tres años, tras constantes denuncias de fraudes e inadecuadas condiciones en los procesos electorales” informa desde Caracas, Nicole Kolster, corresponsal para France 24.

Y es que una parte de los principales opositores al presidente Nicolás Maduro llegaron a la conclusión que, con llamados a no votar, no se logrará modificar la situación en el país, ni mejorará la vida cotidiana de la gente, y que la figura del teórico interinato del opositor Juan Guaidó no resolverá por sí sola los problemas en Venezuela.

Así, tras negociaciones con el Gobierno para obtener un mínimo de garantías para la celebración de estas elecciones, “la oposición buscó sobre todo reactivar el voto, legitimar a sus líderes y rescatar la lucha”, explica a France 24 el economista y politólogo Luis Vicente León.

“Esta fue la búsqueda de la oposición, más que obtener una mayoría de gobernadores y alcaldes”, precisa.

En segundo lugar, para la “hiper-fragmentada” oposición, hay mucho en juego en estos comicios. Si tiene un mal desempeño y pierde las cuatro gobernaciones que ganó en 2017, se quedaría sin base de poder regional para disputar las elecciones presidenciales previstas para 2024.

Por otra parte, la votación del domingo será también una prueba de la imparcialidad del nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), el máximo órgano electoral del país. En mayo, tras la presión internacional, el CNE incluyó a dos miembros de la oposición en su junta directiva de 5 miembros.

Durante años, esta entidad ha sido acusada de servir al chavismo y limitar las garantías de los procesos democráticos, pero “ahora hay dos rectores opositores, que dan un poco de equilibrio (a la junta directiva)”, explica Nicole Kolster.

Por último, esta votación será supervisada por una misión de observadores de la Unión Europea por primera vez desde 2006, desplegada en 22 de los 23 estados de la nación. Las autoridades electorales dicen que en total habrá unos 300 observadores internacionales.

Está previsto que la misión de la Unión Europea emita su primer dictamen al cabo de 48 horas. El informe final deberá presentarse al cabo de dos meses.

¿Se debe esperar una alta participación de los votantes?

Las elecciones del domingo determinarán más de 3.000 escaños locales, incluyendo 23 gobernadores de estado, alcaldes y concejales municipales. Unos 21 millones de venezolanos están registrados para votar, aunque la participación no es obligatoria y se espera que sea baja.

Los más de 14.000 centros de votación están programados para abrir a las 6 de la mañana del domingo y cerrar 12 horas después, a menos que todavía haya gente esperando para votar. El voto es electrónico y participan unos 38 partidos.

Los resultados no se esperan hasta pasada la medianoche.

Sin embargo, “por lo general, en las elecciones regionales no acuden tantos electores a las urnas como en unas legislativas o presidenciales”, indica Nicole Kolster. Por lo tanto, es de esperar una participación relativamente baja, especialmente entre los opositores.

¿Hay alguna esperanza de que estas elecciones impulsen un cambio de la situación en el país?

La frustración ha crecido ante el fracaso de las sanciones de Estados Unidos para debilitar el control de Maduro sobre el poder. Y es que tras cuatro años de duras sanciones internacionales y de boicot electoral de la oposición, nada parece sacudir al oficialismo.

Durante mucho tiempo, la oposición ha aparecido dividida y con dificultades para perfilar una agenda política, económica y social más allá de exigir un cambio de Gobierno en el país líder en términos de reservas de petróleo.

Los analistas no creen que estas elecciones vayan a reformar la situación. Según las estimaciones, el Gobierno seguirá teniendo la mayoría de las gobernaciones.

“El resultado que se espera no será necesariamente exitoso para la oposición porque, aunque es claramente mayoritaria a nivel nacional, su fuerza se va disminuyendo en la medida en que la abstención sigue siendo importante”, afirma León, añadiendo que “el chavismo es mucho más participativo y mucho más dispuesto a votar”.

Además, el economista recuerda que “se complicó la abstención con la división. En muchos estados, se presentaron candidatos divididos”.

Por otra parte, el regreso de los partidos opositores al juego electoral se produce después de las conversaciones entre las delegaciones que representan al Gobierno de Maduro y la oposición en México, facilitadas por Noruega, para tratar de encontrar una salida al estancamiento político en el que se encuentra el país.

Sin embargo, las discusiones se suspendieron tras la extradición a Estados Unidos, el 16 de octubre, de Alex Saab, un empresario con estrechos vínculos con Maduro, por cargos de supuesto lavado de dinero.

Con Reuters

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