Europa atraviesa la cuarta ola entre nuevas restricciones y marchas contra medidas anticovid

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Este domingo en Bruselas se llevó adelante una fuerte manifestación contra las nuevas disposiciones del Gobierno para aplacar el avance de la pandemia y se sumó a las del sábado ocurridas en Zagreb y Viena. Entretanto, Noruega exigirá test negativos para no vacunados que quieran ingresar al país, Alemania cierra espacios no esenciales y Reino Unido amplía el margen etario para aplicar la tercera dosis.

La gran preocupación que ronda Europa en estas semanas es el repentino y potente avance de una nueva ola –la cuarta en el continente- del coronavirus que azota con fuerza a los países y obliga a una respuesta rápida. Sin embargo, entre estudios y resoluciones, parte de sus poblaciones se levantan en multitudinarias marchas contra las medidas anticovid.

El director regional de la Organización Mundial de la Salud, Hans Kluge, manifestó el sábado en diálogo con la BBC que podría haber medio millón de muertos en Europa si no se responde rápidamente al avance de la cuarta ola debido al invierno, las deficientes tasas de vacunación y de la circulación de la variante delta.

En este marco, algunos países como República Checa y Eslovaquia fijaron restricciones para las personas que no estén inoculadas; mientras Austria fue el pionero en anunciar obligatoria la vacunación para el primer trimestre de 2022.

Sin embargo, a cada paso que las naciones van decidiendo formas para combatir la llegada de la cuarta ola del coronavirus, multitudes se levantan para protestar por las nuevas medidas. En ese marco, este domingo en Bruselas miles de personas se movilizaron en el centro de la capital belga bajo la leyenda “Juntos por la Libertad”.

El motivo principal de la marcha fue la disposición que indica la obligación de presentar el certificado Covid-19 para acceder a lugares públicos, como ministerios, correos o lugares popularmente concurridos. En Bélgica este documento ya estaba vigente desde octubre para ingresar a cines, teatros o restaurantes.

También quedó en el centro de la crítica la vacunación obligatoria para todo el personal sanitario que ordenó el Gobierno esta semana. En caso de no inmunizarse, verán suspendido su trabajo desde el 1 de enero hasta el 31 de marzo, cuando su contrato será rescindido o suspendido sin sueldo hasta que el trabajador se vacune.

Además, luego de un repunte del 19% de casos positivos, los mandatarios también dispusieron el teletrabajo cuatro veces por semana y ampliar el uso de barbijo en espacios cerrados. “Las medidas restrictivas de libertad no constituyen una solución estructural para la sanidad”, alegaron los organizadores en un comunicado.

La movilización en Bruselas se suma a la del viernes en Rotterdam que terminó con disturbios y heridos y a las recientes en Zagreb y Viena.

En Croacia, país donde solamente el 46% de los habitantes está completamente vacunado, es de los territorios más golpeados por la nueva ola. Registraron 5.614 nuevos contagiados y 65 muertos en las últimas 24 horas, tiene más de dos mil personas hospitalizadas, llegando así casi a su capacidad total. Sin embargo, cerca de 15 mil civiles se manifestaron el sábado en el centro de la capital contra las medidas del gobierno.

En esta movilización sobresalieron líderes de la ultraderecha y activistas conservadores, tildaron de “traidor” al primer ministro conservador Andrej Plenkovic y exigieron al gobierno que retroceda con la disposición puesta en marcha el martes que obliga a mostrar el certificado Covid-19 en instituciones públicas y obliga el uso de la mascarilla.

Por su parte, en Viena, manifestaciones impulsadas por el partido ultraderechista FPÖ tuvieron lugar el sábado luego de la convocatoria fomentada por el líder Herbert Kickl, quien no asistió por estar aislado.

"Demostremos a los que están en el poder que la verdad, la humanidad y la voluntad de ser libres son más fuertes que cualquier represión", escribió en sus redes sociales.

La protesta estaba dirigida a la decisión del gobierno de, a partir del lunes, imponer un nuevo confinamiento general para las personas no esenciales (ya existía uno para los no vacunados) y la obligatoriedad de recibir la vacuna en febrero próximo para elevar el porcentaje de inoculados que hoy solamente alcanza el 65% y es una de las más bajas de Europa Occidental.

Otros países europeos también buscan la manera de aplacar la cuarta ola

Alemania prepara un paquete de nuevas disposiciones para enfrentar el nuevo ataque de la pandemia, aunque la duda estará en si son viables para controlar su cumplimiento. Por ejemplo, que solamente las personas vacunadas o con un test negativo puedan usar el transporte público.

Además, la futura coalición de Gobierno exige a los estados que tomen medidas según la ocupación hospitalaria de cada región. Dependiendo el nivel de afectados cada 100 mil ciudadanos, se restringirán espacios comunes o se pedirán requisitos más estrictos para acceder.

Esta semana, la cantidad de contagios estuvo en 372,7 por cada 100 mil habitantes, una cifra muy superior a los 289 de la semana anterior o a los 85,6 del mes pasado. Dentro de las preocupaciones también aparece la lenta velocidad de vacunación (un 67,9% posee dos dosis) y hay cerca de 14 millones de personas que se oponen a las inyecciones.

Entretanto, en Noruega, uno de los países que menos han sufrido la pandemia en Europa, sufrió picos máximos de contagios en los últimos días y el gobierno, que eliminó todas las restricciones en septiembre, abriera la chance de reincorporar el uso de mascarillas en interiores y pasaporte-covid.

Por lo pronto, a partir del 26 de noviembre será obligatorio para todos los viajeros registrarse previamente y presentar un test negativo, esto último solo para los que no estén vacunados o hayan tenido el virus.

Por su parte, Reino Unido planea bajar la franja etaria para la tercera dosis de la vacuna, la cual actualmente la están recibiendo las personas mayores de 50 años y en la brevedad también comenzarán a reforzar a los que superen los 40.

A diferencia de Europa continental, el haber sido golpeados por la variante delta en el último verano hace creer a los gobernantes británicos que no tendrán un fuerte repunte en los casos y que el refuerzo en la vacunación será suficiente para superar este momento.

Con EFE y AP

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