El presidente de Belarús acusa a la UE de rechazar el diálogo sobre los migrantes

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El mandatario bielorruso Alexander Lukashenko, que niega las acusaciones de la Unión Europea de haber fomentado la crisis migratoria en su frontera con Polonia, aseguró que no quiere un enfrentamiento transfronterizo, ya que eso podría llevar a la guerra. Sin embargo, reiteró que el bloque debería aceptar a algunos migrantes mientras su país repatría a otros. Una petición que el Gobierno alemán rechazó el lunes.

El presidente de Belarús acusó este lunes 22 de noviembre a la Unión Europea de pasividad ante la crisis migratoria en la frontera bielorruso-polaca. Más precisamente, Alexander Lukashenko se quejó del supuesto rechazo de las autoridades europeas a un diálogo con Minsk sobre el destino de 2.000 migrantes bloqueados en la frontera con Polonia.

En su mayoría kurdos iraquíes, son miles los migrantes que llevan días atrapados a temperaturas gélidas en el bosque que marca esa frontera. Mantienen la esperanza de entrar en el territorio de la Unión Europea.

De hecho, los países del bloque acusan a Belarús de crear una crisis artificial al conducir a esos potenciales solicitantes de asilo a la frontera con la promesa de que entrarían fácilmente en la UE, como forma de venganza por las sanciones contra el régimen. Castigos implementados por Europa a raíz de la violenta represión por parte de Lukashenko de las protestas contra su disputada reelección el año pasado.

Artificial o no, esa crisis no cesa. En las últimas 24 horas se registraron 346 nuevos intentos de cruzar ilegalmente la frontera polaca desde Belarús, informó la Guardia Fronteriza polaca.

Por lo que Lukashenko sentenció el lunes que una escalada podría ser catastrófica. "No queremos una confrontación. No la necesitamos. Porque entendemos que si vamos demasiado lejos, la guerra es inevitable", declaró el mandatario, según la agencia de noticias estatal Belta.

Un segundo vuelo de repatriación previsto para finales de noviembre

El jueves, casi 400 personas fueron repatriadas en avión a Irak, mientras que 2.000 fueron llevadas por las autoridades bielorrusas a un hangar cerca de la frontera. El plan propuesto por Belarús la semana pasada implicaría que los países de la Unión Europea acojan a esos migrantes, mientras que Minsk enviaría a otros 5.000 de vuelta a casa. Con este fin, Lukashenko anunció que se prepara un segundo vuelo de repatriación para finales de este mes.

"Estoy esperando que la UE conteste sobre los 2.000 refugiados", afirmó el mandatario, todavía según la agencia oficial Belta. "Si Alemania no se los lleva (a los migrantes), nosotros mismos nos encargaremos de esta gente. ¿Qué podemos hacer? No podemos hacer nada. Pero debemos exigir a los alemanes que los acojan", insistió Lukashenko.

Lukashenko hasta mencionó un "corredor humanitario" para transportar a los 2.000 migrantes restantes a Alemania, una medida que, sostiene, habría sido propuesta por la canciller de ese país. "Angela Merkel me prometió que examinaría el problema a nivel de la UE", aseguró el jefe de Estado bielorruso, que ha hablado dos veces por teléfono durante la última semana con la dirigente alemana. "Pero no lo están haciendo", remarcó.

"La UE no debe ceder al chantaje de Lukashenko"

No obstante, el gobierno alemán desmintió el anuncio de Minsk y rechazó el lunes la demanda del presidente bielorruso. "La idea de tener un corredor humanitario hacia Alemania para 2.000 migrantes no es una solución aceptable ni para Alemania ni para la UE", sostuvo el lunes el portavoz del gobierno alemán, Steffen Seibert.

Se hizo así eco del canciller austriaco Alexander Schallenberg. "La UE no debe ceder al chantaje de Lukashenko. Tenemos que responder unidos y muy claramente a este ataque híbrido patrocinado por el Estado contra la Unión Europea", sentenció Schallenberg.

La líder de la oposición bielorrusa en el exilio, Svetlana Tikhanovskaya, también instó al bloque a ser más duro con Minsk. "El régimen de Lukashenko sólo entiende el lenguaje del poder, no entienden el lenguaje diplomático", declaró, a la vez que afirmó que las sanciones que la UE había impuesto a Minsk no eran efectivas por dejar demasiadas escapatorias.

Lukashenko, contra las visitas "de postureo" de los organismos internacionales

Por último, el presidente bielorruso se pronunció contra eventuales visitas de representantes europeos y de organismos internacionales. "No tienen nada que hacer aquí, porque ocurrirá lo mismo que con estos visitantes internacionales. Vendrán de postureo", se burló Lukashenko en alusión a los representantes de la ONU y de la Organización Mundial de la Salud que visitaron en los últimos días a los migrantes en un centro en la frontera con Polonia.

Sin embargo, este lunes, el director de la OMS para Europa, Hans Kluge, prometió asistencia médica adicional en una visita a los migrantes: "En primera instancia, medicamentos contra enfermedades crónicas y para la profilaxis del coronavirus".

También subrayó en su cuenta de Twitter que "los kits para enfermedades no transmisibles están en camino".

A lo que Lukashenko contestó: "No nos vengan a hablar aquí de medicamentos. Tenemos suficientes medicinas. Ustedes tienen miles de millones de dólares. Paguen a estos migrantes un subsidio mínimo para que puedan costearse la asistencia médica".

Con Reuters, EFE y AFP

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