El Gobierno cubano buscará disolver el impacto del llamado de protesta del 15N

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Este lunes está programado que haya una protesta de ciudadanos disidentes al actual mandato, pero las fuerzas de seguridad intentarán impedirlo, sobre todo luego de haber bloqueado al organizador de la movilización en su casa, incomunicado y con policías en la puerta. El oficialismo cubano acusa que esta marcha es impulsada por Estados Unidos y sus “fines imperiales”.

La tensión crece en Cuba al acercarse el momento en el que debe desarrollarse la marcha propuesta por los civiles que están descontentos con el actual Gobierno. Sin embargo, la intención de quienes tienen el poder es dificultar que se realice, lo que agrega una escalada en el conflicto.

Un nuevo capítulo se sumó este último domingo, cuando las fuerzas de seguridad cubanas evitaron por la fuerza que el activista disidente Yunior García Aguilera, promotor de la manifestación, cruzara a pie y en silencio el centro de La Habana en un anticipo de lo que serían las protestas del lunes.

El dramaturgo ni siquiera pudo salir del interior de su casa por la presencia de oficiales –vestidos de civil- en su puerta, quedando incomunicado y, luego de grabar un mensaje por Facebook, sin conexión a Internet.

El propio García Aguilera, en una entrevista con la agencia EFE, manifestó que el objetivo de la marcha es “sacudir un país, hacer que la gente tome conciencia, generar un debate que provoque cambios”, siempre remarcando el carácter pacífico y cívico del acontecimiento.

Personas afines a los gobernantes cubanos que viven en el mismo edificio que García Aguilera colocaron tres banderas de Cuba para tapar la ventana del activista que mostraba una bandera blanca, el símbolo del 15N. Posteriormente, a los pies de la residencia, decenas de ellos se juntaron a hacer un “mitín de repudio” contra el actor.

El Gobierno asegura que Estados Unidos es responsable de este levantamiento del pueblo

Tras no autorizar el movimiento del 15N, los políticos del oficialismo cubano criticaron a las figuras que convocan la protesta y han manifestado que los estadounidenses están detrás de la protesta como una acción más de su estrategia "imperial" para romper el sistema de gobierno isleño.

La protesta de este lunes es considerada una consecuencia de las que tuvieron lugar en julio de 2021, las cuales fueron espontáneas y mostraron un fuerte descontento por la crisis económica, el manejo de la pandemia y el fortalecimiento de las sanciones estadounidenses.

Sobre estos puntos, el Gobierno de Cuba apunta a los norteamericanos como autores de estos problemas, los cuales resurgieron nuevamente bajo la era de Donald Trump. En los tiempos de Barack Obama, los lazos entre los cubanos y Estados Unidos tuvieron acercamientos; ahora, pese a las promesas de Joe Biden, las posturas continúan tensas entre ambos países.

Este domingo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, criticó duramente las “tácticas de intimidación” del Gobierno cubano y aseguró que desde Washington aplicarán medidas.

Además, pidió que respeten los derechos del pueblo de Cuba “permitiendo reunirse y mantener abiertas las líneas de Internet y Telecomunicaciones. Estas declaraciones del funcionario norteamericano tuvieron rápida respuesta.

El encargado de hacer comentarios al respecto fue el canciller Bruno Rodríguez, quien le manifestó a Estados Unidos que se mantenga al margen. "Antony Blinken debe aprender de una vez por todas que el único deber del Gobierno cubano es con su pueblo y rechaza, en su nombre, la injerencia de Estados Unidos", escribió en Twitter.

Con EFE y AP

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